Aplausos para un futuro sir Rupert Everett

por Oscar Portela

Trabajar con Madonna en Hollywood de segundón o con Cameron Díaz es es Hollywood. Simple queridísimos amigos : o se debe esperar – pero no para sus grandes interpretaciones- lo que esperó sir John Gilgud que solo en las manos de Welles, de Resnais, de Wajda, de Grenneway, dio la luminosidad y el “empaque” o la elegancia del buen decir que un actor de sus quilates merecía.

¿Pero Rupert Everett como un figurín de Julia Robert?

Basta: desde que Kaniesvka lo lanzó en “Otro país” todo supimos que estábamos en presencia de un Sir: su carrera no fue prodiga ni por los títulos que lo jalonan ni por sus directores pero siempre su presencia basto para mostrar que esa progenie de los Bogarde, de los Mason, de los Gilgud, estaba en el de un modo imperial e imperioso.


No importan algunos títulos como “Crónica de una muerte anunciada” de Rossi u otras que nunca le hicieron honor a su talento y a su aura. Pero hace poco lo vi en un especial ingles haciendo el papel de "Sherlock Holmes" – el cocainómano genial – y la producción, las actuaciones, todo era equiparale a la recreación del Londres de Tim Burton acompañando a Johnny Depp.

Solo que la actuación de Everett fue soberbia tanto como el Londres allí recreado. Depp es solo un actorcillo americano comparado con él, con su autoridad, con el modo de exteriorizar los momentos más tensos y dramáticos que su personaje exigía.

Un personaje diría yo creado por el, dignificado por el, exprimido hasta las miasmas por su genio que espera y esperará un director que le diga: Sir Rupertt “ he aquí el papel que le teníamos reservado”.

Mientras tanto en las tablas de Londres - en aquellas donde fracasó Brando - todas son guirnaldas para el actor fílmico de "La importancia de llamarse Ernesto".

Sin exagerar Rupertt es un emulo total de sir Alex Guinnes
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Oscar Portela

     
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