Conflicto del Gobierno y el campo
Agencia NOVA develó el final de esta penosa
y muy mala novela 24 horas antes

Por Agencia NOVA

CAPITAL FEDERAL, Mayo 23 (Por Pedro Noel Romero, corresponsal de Agencia NOVA en Casa Rosada) ¿Qué se puede agregar, tras el final abrupto de la reunión del Gobierno con el campo de este último jueves, a lo que señalamos en nuestra nota del miércoles titulada “La patética pelea por demostrar “quién es el que la tiene más grande” y los hijos de puta de siempre”?

El encuentro entre el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro de Economía, Carlos Fernández, con los titulares de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi; Coninagro, Fernando Gioino; Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías terminó como lo previmos en esa nota 24 horas antes de que el Gobierno y la dirigencia rural se viera las caras tras el segundo lockout-out patronal agropecuario.

Los dirigentes esperaron una hora y media a los funcionarios del Ejecutivo en el Microcine del Palacio de Hacienda, que había sido utilizado por última vez por Roberto Lavagna, en tiempos en que éste fue Ministro de Economía.

Los Fernández se aseguraron, primero, de que no hubiera a la hora de los saludos y comienzo del diálogo ningún otro protagonista que los cuatro titulares de las entidades rurales, de manera que se cerró la participación al encuentro a técnicos o cualquier otro asesor; y una vez cumplida esa condición, los hombres del Ejecutivo ingresaron al Microcine e intercambiaron unos minutos de diálogo “de sordos”.

Pero hubo sobre todo reproches que, desde el Gobierno tuvieron que ver con la imposibilidad de tratar cualquier tema cuando había de por medio un acto del 25 de mayo en Rosario convocado por los productores rurales, al que el Jefe de Gabinete adjudica el mote de “acto de la oposición”. Luego, tras hacer entrega a Buzzi, Llambías, Gioino y Miguens de las propuestas del Gobierno y recibir, a cambio, las del campo, Alberto y Carlos Fernández se levantaron abruptamente y ofrecieron una conferencia de prensa para ventilar una evaluación positiva del encuentro que los rostros (con gestos adustos) de los funcionarios desmentían con elocuencia.

En definitiva se habilitó un virtual cuarto intermedio hasta el lunes. ¿Las retenciones? ¿Alguien pensó seriamente que el Gobierno iba a poner sobre la mesa ese tema?

Por todo, no dudamos a la hora de extraer conclusiones sobre el fracaso del encuentro, uno más y van…, en transcribir los términos de la nota del miércoles último no sin antes remarcar que desde el Poder Ejecutivo se va a comenzar a efectuar un relevamiento por tierra y sobre todo, vía aérea, de toda la actividad del campo con el objetivo de detectar las áreas de siembra y tierras no declaradas ante la AFIP y la Oncca.

Además, habrá que aguardar, de aquí en más, el desarrollo de los actos de Rosario, convocado por la dirigencia agropecuaria en derredor del Monumento a la Bandera ; y de Salta, en una ceremonia que será encabezada por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner junto al Gobernador Juan Carlos Urtubey.

La patética pelea por demostrar “quién es el que la tiene más grande” y los hijos de puta de siempre (escrita el miércoles 21 de mayo)

Ahí andan los funcionarios de la Casa de Gobierno y sus voceros que no dan señales de la reunión con la dirigencia agropecuaria de cuya realización -este jueves a las 17- hablan todos los medios pero de la que nadie da a conocer detalles. Sólo se supo que Alberto Fernández hizo el anuncio a una radio y se asegura que las retenciones móviles, ahora dibujadas como una discusión sobre mercado a futuro, no se modificarán.

Mario Llambías (Confederaciones Rurales Argentinas -CRA-), Luciano Miguens (Sociedad Rural Argentina -SRA-), Fernando Gioino (Coninagro) y Eduardo Buzzi (Federación Agraria Argentina –FAA-) se enteraron por radio de la confirmación del día y la hora de la reunión. Los periodistas de la Casa Rosada también. A su vez, los dirigentes rurales juran y perjuran que funcionarios del Ejecutivo les confiaron que no va a modificarse la resolución 125 del 11 de marzo.

Ahí andan Gobierno y campo, con esa patética actitud de demostrar "quién es el que la tiene más grande" en este conflicto que divide aguas entre un Ejecutivo que hasta el forúnculo que les asomó con esta crisis derivada del lock-out patronal ruralista venía derecho en la convicción de que tenía "la sartén por el mango y el mango también"; y enfrente, los productores que venían desarrollando sus actividades sin poner todas las cartas sobre la mesa, aún siendo los grandes beneficiarios de una etapa 2003-2007, marcada a fuego por las enormes ventajas de la oleada de un contexto económico mundial que les posibilitó levantar recursos con pala.

En los taxis, en las ruedas de cafés, oficinas y en la calle todos aseguran que se trata de no exhibirse como perdedores de un lado y del otro del cuadrilátero. "Es una cuestión de orgullo", dicen. Es una triste y patética actitud la de ambas partes decimos desde Agencia NOVA.

Por un lado, desde la Rosada hubo una increíble e inexplicable falta de diálogo con los agropecuarios desde el 25 de mayo del 2003 en que asumió Néstor Kirchner. Se fue tirando la basura debajo de la alfombra y los reclamos, sobre todo, de los pequeños chacareros. Se los fue postergando, primero, por los comicios legislativos del 2005 y había la necesidad en el kirchnerismo de alcanzar la mayoría absoluta en ambas cámaras en el Congreso Nacional partiendo de la base de que habían llegado al poder con aquel exiguo 22,7 por ciento; después, porque en el 2007 había que allanar el camino para el segundo período presidencial que, finalmente iba a consagrar a Cristina Fernández de Kirchner como mandataria.

Todas las cuentas pendientes se las fue postergando para adelante. También a la inflación de la que en nuestros panoramas nacionales veníamos advirtiendo -desde el domingo 28 de octubre en que ganó las elecciones la actual Presidenta- que en el primer semestre de gestión iba a tener que habilitarse un sinceramiento definitivo de precios, que asomó cuando al final del mandato de su esposo se anunció el aumento del transporte público de pasajeros del Conurbano para los últimos días del 2007.

Cada cual saca provecho de esta puja: Los setenta días de conflicto y el paro agropecuario le sirvieron en bandeja al Gobierno la excusa de ese sinceramiento final de precios como si hubiera un juego de conveniencias; como si la dirigencia rural y el Estado fueran protagonistas de una obra macabra "para la distracción" para que ese árbol -la disputa de ambos- impida ver el bosque; para que los medios hablen de los cruces verbales y desplantes de funcionarios y hombres fuertes del campo mientras en las góndolas de supermercados y almacenes y en las estaciones de servicio opera una estampida como la que tiene en vilo a los asalariados y a casi 3 mil pequeños expendedores de hidrocarburos que junto a sus empleados, este miércoles, deambularon por la zona del Congreso Nacional en reclamo por la fuente laboral y la subsistencia, profiriendo fuertes criticas a las petroleras y a los cupos de un abastecimiento que hace agua.

Hay un andarivel por el que transitan las noticias "para la gilada". Hace 70 días que los argentinos encendemos una radio o un televisor o leemos un diario y lo único de que se nos informa es sobre los dichos de Alfredo De Ángeli, Eduardo Buzzi, Fernando Gioino, Luciano Miguens y Mario Llambías y sobre las acusaciones de Néstor y Cristina Kirchner y sus funcionarios en desmedro de aquellos. El conflicto del campo hartó a todos pero permitió que algún oscuro espíritu non santo instalara una suba de precios fenomenal que nunca terminó de instalarse en la portada de los diarios, porque nada era y será más importante que las negociaciones tras la reapertura del diálogo Gobierno-campo.

Todo tiene que ver con todo. En el medio, irrumpieron los hijos de puta de siempre. El economista Roberto Cachanosky que veinte días atrás le dijo a un programa de radio que "si yo tuviera dinero ahorrado en un banco lo retiraría" y a esa sugerencia típica de los 80, que minó la última etapa de la gestión presidencial de Raúl Alfonsín, se sumó una cadena de correos electrónicos de los cuervos de siempre que dispararon una mini corrida que apenas si afectó en un 2 por ciento al total de los depósitos bancarios.

Así dieron canilla libre a la inefable e insoportable cadena de mensajes radiales de los apocalipticos de siempre: Esa clase media boluda y tilinga a la que le birlaron los depósitos en 2001 y 2002 pero que nunca termina de aprender la lección. Que se jodan los que cayeron en la trampa de los Cachanosky, Miguel Ángel Broda, Avila, Artana, Solanet, Mariano Grondona y Ámbito Financiero, en el que escribe el muerto-vivo de Bernardo Neustadt.

Tuvieron que salir con despojo y una enorme grandeza, Elisa Carrió y Ricardo López Murphy a poner paños fríos para dejar de lado sus intereses partidarios y frenar la campaña de los siniestros especuladores de los 90 y sus estúpidos seguidores que sueñan con ver a la Argentina nuevamente incendiada.

Y muy pocos periodistas salieron a divulgar que las reservas treparon hasta los 50 mil millones de dólares; que la balanza comercial registra un superávit de 10 mil millones de dólares; que el sistema financiero está sostenido en pesos; y que el dólar se mantiene y fluctúa entre los 3,15 y los 3,18 pesos por pedido de los industriales y la dirigencia del campo que tanto protesta pero que exporta con una política cambiaria hecha a su medida.

Todo esto pasó en 70 días. Hasta el silencio de la Iglesia que nada dijo sobre el accionar de esos economistas porque son "de su propia vereda", pero salió a ventilar este último martes, a través del obispo Jorge Casaretto, que hay más pobres que el año pasado y descubrió (¡Milagro!) que no coinciden los índices que informa (y deforma) el Indec respecto de los que difunde la Universidad Católica Argentina.

Los prelados leyeron encuestas que dan cuenta de una abrupta caída de la imágen de la Presidenta , vieron luz y entraron a coprotagonizar este sainete de oportunistas, ambiciosos y ansiosos por desparramar nafta en medio de un conflicto.

El Gobierno padece el mal de la falta de diálogo. Con el campo se dio la cabeza contra la pared pero al final del camino queda la sensación de que prevaleció el efecto desgaste en la puja con una dirigencia que no tiene manera de explicar qué hará para que los pequeños chacareros (sobre todo aquellos de zonas marginales e inhóspitas) registren su actividad ante la AFIP y la Oncca para que pueda implementarse la resolución de los reintegros por granos (soja y girasol) y fletes.

Eduardo Buzzi no habla del tema porque le quema en las manos la verdad de tanta producción en negro y tanta peonada, sobre todo la más humilde, a la que no se les efectúan aportes y quedan a la buena de Dios después de contribuir y aportar su valiosa mano de obra al aparato productivo.

Hay algo más preocupante aún. Los funcionarios no han dicho ni dicen una sola palabra de los auténticos y verdaderos poderosos de la cadena de comercialización de la producción agropecuaria. Eligen como retadores a los Buzzi, Llambías, Miguens y Gioino pero no tocan a Gustavo Grobocopatel, Clarín Rural, al grupo Perriaux, a AAPRESID, Cargill, Monsanto, Dreyfus, a la FAUBA , Urquía, Nidera, Deheza, etc.

Por ello, en este "circo vip" todos tienen la cola sucia. El Gobierno cuyos voceros, en los pasilos de la Rosada , se frotan las manos en señal de que "los vamos a hacer parir, las retenciones no se van a tocar", los dirigentes agropecuarios por cantar las verdades a medias y los medios que por unos días más seguirán inundando sus portadas con las negociaciones del Ejecutivo y el campo mientras la distribución del ingreso flaquea y es similar a la etapa de los 90 de Carlos Menem y Domingo Cavallo; hay 13 millones de pobres de los cuales 3 millones son indigentes y no hay plata en los bolsillos de los asalariados que alcance para equilibrar una estampida y sinceramiento de precios que elevó la canasta básica de alimentos a las nubes.

La máxima escalada de este circo vip de tinte grotesco lo avivaron el Grupo Clarín y sus apetencias por quedarse con todo medio de información que exista en la Argentina en su pelea con el Gobierno. Durante casi cinco años escribieron el diario de Yrigoyen a Néstor Kirchner y terminaron convirtiéndose en los fogoneros del reclamo de los agropecuarios al límite de consagrar como "ídolo" de la opinión pública al gualeguaychuense Alfredo De Ángeli.

"Nos están meando y el Gobierno, la dirigencia del campo, los pooles de siembra e intermediarios y empresarios exportadores de todo; la Iglesia y el periodismo dicen que llueve". Ojala algún día terminen la puja por demostrar "quien es el que la tiene más larga" que en el medio está la gente y una brecha social que no pueden disimular los índices del INDEC ni los silencios oportunos de la Iglesia.

(Agencia NOVA)

   
         
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