LA BOINA DE CRISTINA
Por PILAR RAHOLA
La presidenta argentina se rodea de los sectores de la extrema izquierda argentina más violenta.
Sin duda, estilo tiene. Los hay que repudian ese estilo, quizás porque la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ama con demasía el bótox y con igual empeño la moda cara, a pesar de su enconado verbo populista.
Pero también los hay que alaban su fuerte personalidad y la imagen que proyecta de mujer de su tiempo.
Ciertamente, esa boina que le coronaba la cabeza, en la manifestación de París a favor de Ingrid
Betancourt, tenía algo de osada, y mucho de arrogante, lo cual, en una mujer que empieza sus discursos diciendo "soy ¡presidentaaaaa!", pareciera una virtud.
En cualquier caso, personalmente no me molesta ni la boina, ni el estilo megaesnob que gasta, ni la fuerte
personalidad que proyecta. Muy al contrario, Cristina, como otras políticas de su tiempo, ha descubierto que el poder no está reñido con la feminidad, y ha enterrado para siempre ese gusto thatcheriano que marcó a las mujeres poderosas de otras épocas. Es femenina, le encanta la moda, gasta como cualquier mujer rica, tiene estilo propio, y además tiene poder.
Eduardo Zaplana, en versión femenina, y con más gusto.
Hasta aquí, la boina de la presidenta sólo es, pues, otro complemento de su muy generoso armario y un símbolo de su estilo.
Pero ¿y si fuera una prenda con más connotaciones, quizás con más lecturas? ¿Es plausible imaginar que Cristina se pone la boina - típicamente revolucionaria, en lectura iberoamericana- por pura
casualidad estética?
Pasaba por París, se manifestaba por Ingrid, y le cayó la boina del Che, justo cuando la referencia son las FARC colombianas.
Pueden pensar que mi capacidad de buscar lecturas alambicadas es excesiva, y censurarme por ello. Pero
me temo que cabe esa lectura, si nos atenemos a los múltiples signos de ambigüedad calculada que han
enviado los Kirchner durante los últimos tiempos.
Y no sólo ambigüedad. En muchos casos, inequívoco apoyo a los sectores de la izquierda iberoamericana más reaccionaria.
La boina, pues, para muchos de sus seguidores, yen esa manifestación, es algo más que un complemento, es pura semiótica.Boina aparte - o con la boina puesta-, la presencia de Cristina Fernández en París es un acto político de naturaleza ambigua y, por ende, poco confiable.
Por supuesto, es muy loable que la presidenta de Argentina se preocupe por la liberación
de otra mujer política, brutalmente secuestrada desde hace seis años, y, según todos los indicios,
encadenada día y noche a un árbol, con una salud precaria y una depresión grave.
Pero la cosa ya no resulta tan loable cuando esa misma presidenta se pronuncia de forma comprensiva con las FARC, juega al equívoco permanente e incluso se rodea, en sus mítines más recientes, de los sectores de la extrema izquierda argentina más violenta. Manifestarse en París a favor de Ingrid Betancourt, y previamente presentarse en Buenos Aires flanqueada por Hebe de Bonafini o por el líder piquetero Luis D´Elía - responsable del asalto violento contra los manifestantes agropecuarios, en su reciente huelga-,ambos defensores acérrimos de las FARC, deja la credibilidad por los suelos.
O, lo que es peor, se envía el torticero - y perverso- mensaje de que las FARC tienen la misma naturaleza legítima que el presidente de Colombia.
A diferencia de Lula da Silva, o de Michelle Bachelet,que han practicado una inteligente y seria prudencia en todo este conflicto, y nunca han sido cazados en un renuncio a favor del terrorismo colombiano, la actitud de los Kirchner es manifiestamente panfletaria y, en consecuencia, favorable a una mirada comprensiva del fenómeno terrorista.
Siendo Argentina un país tan importante en la región,
resulta deplorable el papel ambiguo y, por ende,
cómplice que está desempeñando, de la mano de su
dirigencia. Deplorable y, para las víctimas, muy
lesivo.
Por ello la boina de la presidenta resulta antipática.
No por estética del horterismo, sino por semiótica del
progresismo reaccionario.
QUIEN ES PILAR RAHOLA
Proviene de una familia declaradamente republicana y antifascista. Diversos familiares se han dedicado a la política. Uno de ellos, Pedro Rahola Molinas, fue Senador, amigo de Cambó, ministro de Marina de la República y ministro sin cartera en el otoño de 1935. Otro, Frederic Rahola, fue el primer Síndic de Greuges (defensor del pueblo) de la Generalidad de Cataluña, después del franquismo. Está casada y tiene tres hijos, dos de ellos son adoptados en Barcelona y Siberia respectivamente.
Vida académica
Se doctoró en Filología Hispánica y Filología Catalana en la Universidad de Barcelona.
Carrera política
Fue la única representante de Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso de los Diputados en la V y VI Legislatura, así como vicealcaldesa de Barcelona. Formó parte de diversas comisiones de investigación, entre ellas, la comisión Roldán, que investigó el caso más grave de corrupción del último gobierno socialista. También ha sido miembro de múltiples comisiones parlamentarias, entre ellas la comisión de exteriores.
En 1996 abandonó Esquerra Republicana de Catalunya para, junto a Àngel Colom y Joan Laporta, fundar el Partit per la Independència, que no obtuvo representación parlamentaria. Tras el fracaso político del PI abandonó la política activa para volverse a centrar en el periodismo y la escritura.
Vida profesional
Rahola es doctora en Filología Hispánica y Filología Catalana por la Universidad de Barcelona. Es autora de diversos libros publicados en castellano y catalán, ha colaborado con diversos periódicos españoles, como El País, y ahora es colaboradora fija del periódico La Vanguardia. También colabora con el diario argentino La Nación y el periódico electrónico Diario de América que se edita en Estados Unidos. Trabaja regularmente en televisión.
Desde 1987 hasta 1990, fue directora de la Editorial catalana Pòrtic, con diversas colecciones literarias a su mando. Publicó, entre otros, "Bella del señor" de Albert Cohen y "La hoguera de las vanidades" de Tom Wolfe. Además, hasta 2003 fue directora de la Fundación Acta, para la difusión del pensamiento y el debate.[3]
Como periodista, ha cubierto conflictos como la guerra entre Etiopía y Eritrea, la guerra de los Balcanes, la primera guerra del Golfo (desde Jerusalén), la caída del muro de Berlín, el asalto al Parlamento Ruso y el proceso de independencia de los países bálticos. Actualmente trabaja en el programa de TV3 Els Matins, con Josep Cuní, en el que da su opinión sobre diversos temas.
Sus obras
Su libro Carta a mi hijo adoptado ha sido traducido a varios idiomas. Fue periodista televisiva, cubriendo diversos conflictos internacionales, y dirigió su propio programa de entrevistas en España. Ha dado conferencias en Universidades de Argentina, Colombia, Brasil, México, Costa Rica, Israel, Perú y Chile. También las ha dado en diversas ciudades norteamericanas, entre ellas Miami, San Diego, Palm Beach, así como en Puerto Rico, en el Palacio Legislativo de Uruguay y en Panamá.
Libros
Aquell estiu color de vent - Editorial Pòrtic 1983. ISBN 84-73062-08-6
Color de verano - Editorial Pòrtic 1983. ISBN 84-73062-08-6
Aperitiu nocturn - Editorial Pòrtic 1985. ISBN 84-73062-60-4
La qüestió catalana - Editorial Columna 1993. ISBN 84-78095-15-2
Mujer liberada, hombre cabreado - Editorial Planeta 2000 ISBN 84-08034-99-5
Dona alliberada, home emprenyat - Editorial Planeta 2000 ISBN 84-08034-77-4
Carta a mi hijo adoptado - Editorial Planeta 2001 ISBN 84-08038-86-9
L'adopció un acte d'amor - Editorial Columna 2001 ISBN 84-83007-60-6
Carta ao meu filho adoptado - Editorial Ambar 2003 ISBN 97-24306-54-2
Historia de Ada - Editorial RandomHouse Mondadori 2002 ISBN 84-97590-26-6
3x1: El món actual a través de 3 generacions - Editoral Plaza & Janes 2003 ISBN 84-01386-26-8
Catalunya, any zero - Editorial Ara llibres 2004 ISBN 84-96201-16-3
A favor de Israel -Editorial Certeza (2005) ISBN 84-96219-20-8
El libro de la vida. 2007
Por un mundo bello. 2007
Participación social y galardones
Ha participado en el Foro de Porto Alegre y ha sido ponente del Coloquio Idea de Mar de Plata, que agrupa el mundo empresarial argentino. Es Doctora honoris causa por la Universidad de Artes y Ciencias de la Comunicación de Santiago de Chile, un reconocimiento otorgado por su lucha a favor de los derechos fundamentales (junio de 2004). También ha sido galardonada con el Premio Javer Olam (2004), otorgado por la comunidad judía de Chile el Día del Holocausto, así como con el Premio Cicla (2005), otorgado en Jerusalén, por su lucha contra el antisemitismo. Es miembro de honor de la Universidad de Tel Aviv, desde 2006, y ha ganado el premio Menorá de oro, junto con Simone Veil, otorgado por la B´nai Brith de Francia. También ha recibido el "Premio Universidad de Tel Aviv", en reconocimiento a su trayectoria personal y periodística, otorgado en 2007 en Buenos Aires. También en 2007, la Universidad Hebrea de Jerusalén le ha otorgado el "Premio Scopus 2007", por su labor en pro de los derechos humanos. Este premio ha sido concedido, entre otros, a los premios Nobel Saul Bellow, Milton Friedman y Elie Wiesel, y a líderes políticos como Gerald Ford, Edward Kennedy o la Baronesa Nadine de Rothschild, Lord Levy. Es el premio más prestigioso que otorga la Universidad Hebrea de Jerusalén. En noviembre de 2007 recibió el premio APEI a la mejor articulista de prensa, concedido por la "Asociación Profesional Española de Informadores de Prensa, Radio y Televisión".
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