ESPERA

Toda la música
que afluía a mi boca
el lago de mi boca
los peces de mi boca
la gran mar estrellada
de mi boca
el infinito azul
perfumado de mi boca
perdidos ya
ya perdidos
el mismo seto,
la misma esquina,
la misma desazón
la misma culebra
sibilante de la noche,
la misma noche perdida,
con notas disonantes
y el recuerdo como el piano
de Holderlin con las
cuerdas cortadas. Eso es todo.
Cuerpos asesinados
por la pasión,
manos entregadas al vacío
de la caricia,
piel exaltada por el azufre,
todo aquí, todo enterrado
en un ahora eterno,
y yo esperando
la muerte y yo esperando.

MISTERIOS

Misteriosos son los caminos de la vida.
Tortuosas derivas, violentas cascadas,
vientos huracanados,
crepúsculos que reflejan
el vértigo el mundo
y la otredad del prójimo.
Y todo está en las manos,
ojos labios y música
que pone melodía al corazón
y a los misterios.
en las manos los daímones y ángeles
que presiden los sueños
de los que estamos hechos,
de las sombras de las que estamos hechos,
auras que no disipara el azar,
ni demonios ni ángeles, aunque el Dios
que preside nuestra mesa
quiera bajar de los espejos,
los espectros que viven en las aguas.

 

EL DÍA

Llegó un día a mi puerta con un claro
silencio sobre la frente.
Era solo respuesta tras el dintel vacío,
pura interrogación su boca
sin ninguna pregunta,
que guiara sus pasos.
Serené entonces mi corazón
Agobiado por el recuerdo innumero
de lo que fue combate provocación,
y éxtasis.
Ay, lucha y cortejo, agua y ceniza
Derramadas
sobre el cruel arabesco
de lo que hizo destino.
Yo fui de nuevo el ánfora
donde mezclar las horas,
melodías y acentos.
Fingí ignorarlo todo
pues de ignorancia vive,
la llama que ilumina
y da forma
a las sombras.
Y tú eras la sombra.
Al mar dejó mis pasos
y quede en el escrito
de la nada y la boda,
nombres que alumbran
huellas
cuando pena la noche.
Mi corazón gentil
Diciendo
el naufragio primero
sucumbiendo a la estela
del número
y la estrofa:
para dejar estar,
el vivo sol que entonces
tu mano
liberara a la entrega
primera de lo que fue
llamado,
sin endecha ni queja
y en silencio cantado
sobre la carne muda
y el perfume de un huerto.
Carne de las palabras
Entregadas
al deseo primero
de lo que fue volcado –
pues en la muerte sola
y los días que hasta el poeta
llegan
claramente retorna
furtivo como toda
pregunta
que repite insaciada
el origen del verbo,
la memoria encendida
y el aura de tu pelo.

 

ADIEU MON AMI

Roque Florencio Palma
In Memorian

Adieu mon ami;
que solos se quedan los vivos.
Para ustedes en cambio,
"una actividad silenciosa y secreta".
Adieu mon ami, los restos del naufragio,
el velamen enhiesto sobre la quilla
y el timonel vencido en las borrascas
y los vientos,
atado a los restos de lo que fue
aún se enfrentan al duelo. Adieu mon cheri,
¿recuerdas los vagos inviernos,
las primaveras pálidas,
los juncos y los álamos junto al río
cuando la vida nos sonreía traidora
tras de la luz del sol, nublándonos toda visión de lo fatal? ¡ Adieu mon ami,adieu,adieu !
¿Quienes ahora amarán la desnudez
de la locura
como tú ? Adieu, adieu...
Las puertas del patio
se han abierto ya para tu alma:
Qué solos se quedan los vivos;
y aún debemos soportar
los golpes de la ira de un Dios,
las virtudes no queridas,
las humillaciones no buscadas,
hasta que todos digan basta
y se haga el silencio,
reine la luz espectral de la luna
bajando hasta nosotros a fin de reintegrarnos a la palabra única
¡Adieu mon ami!.
Dime: ¿Existe aún la palabra nunca,
la palabra única?
Bailemos por ahora la danza,
la cruel danza de Cronos,
del mito que retorna en la muerte
de la muerte.

 

NIÑO SOLAR


a Mónica Redcozub

Que burla señor que has puesto en mi boca
preces y bendiciones, y en mi cintura
el fuego de los dioses que dominó
la muerte,
ahora que solo clamo por ti, noche,
por tu desasimiento, yo ,
como exiliado, condenado,
solo en la noche libre,
odiando toda luz, odiando
toda belleza, señor que burla,
que burla ,
el largo camino
que conduce del sueño del niño solar,
a éste que ahora su cuerpo
baña con las cenizas del
recuerdo,
porque nadie puede
saltar sobre su sobre su sombra,
ni coincidir con ella,
cuando el mediodía se retrasa,
Oh señor, y en mi solo crece
el desierto,
el olvido que no puede olvidar
el olvido
que lo revela todo,
las pequeñas muertes,
los pequeños duelos,
abiertos en las confesiones
de las encenizadas lagrimas,
las que lloro por mi ,
y por aquella belleza que
no engendró mi corazón
aquí, en ésta soledad
a la que me condenaste,
al igual que Timón, Calibos,
Catilina.
Ahora que solo contemplo
la palidez creciente del crepúsculo,
el egoísmo de los corazones, la fatal llaga
de lo trivial que se expande sobre todo,
como un viento demente, yo sin el sueño
que da reparo
y da la muerte soñada muerte,
cuando él me llamaba,
sígueme, entra al oscuro bosque,
y lo veía
disolverse, del mismo modo
en que ahora mi vacía
mirada, solo ve muros
y la sal del desierto que
crece, Oh señor, que me niegas el rayo
de la locura, la mirífica muerte,
y solo cenizas
dejas en mi boca,
harapos en el cuerpo del niño
que desafiaba al sol en su carrera,
hasta perderse
con el en su viaje hacia la noche
o que ahora soy noche, yo señor,
que al viento
y al sol me había prometido,
yo, un corazón
con demasiadas preguntas,
abandonado como Abraham
en el desierto, como Job,
rascándose sus pústulas,
en soledad señor,
tu y yo, acaso solo melodías
de una partitura que jamás
será escrita
sobre ninguna lápida.

 
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