A
Rosa Catalina Bin:
La memoria de un ángel y la memoria de mi corazón.
A
José Rómulo Triantafilo:
Por lo caminado juntos,
por lo que nos toca andar
del otro lado.
A Roque Florencio Palma, porque la infancia es la verdadera “patria
del hombre”
A
Estela Guedes, Gerado Neres, José Dasilva Navía,
Patricia Ortiz, Carlos Orbezo, Zoe Arroyo, Sandra López,
José Alboréz, Graciela Scarlotto, Antonio Alfeca,
Jorge Gómez Jiménez, al los equipos de Gargantas
y Arte de la Palabra, y tantos otros, que me ayudaron a desempolvar
textos de una memoria carcomida por el olvido, ahora a resguardo
de la intemperie de la indigente esencia del tiempo que nos toca
vivir, por la magia de sus talentos y la nobleza de sus almas.
Oscar Portela
OBERTURA
YO
Yo,
cuyo amor era fuego y silicio
para el alma y el cuerpo del amado,
yo, cuya boca abierta como fanal
al éter donde los dioses derramaban
el néctar
que cantos depositaban en mis labios,
yo, que di la armonía a los astros
y el verbo a todo lo vivo, como el polen
que da nacimiento al fuego de las palabras
sagradas; yo, que hice de mi osadía
la escalera que conduce al empireo
y pretendí laudar con la esperanza
la prométeica vida del mortal,
vedme ahora convertido en Titán
destrozado por las fuerzas
y el ejército de los días,
yo, que ahora debo renunciar,
que ya renuncié a la gracia
de la pasión,
guiñapo y burla de los dioses,
solo y abandonado
Ulises, sin retorno,
olvidado de Itaca,
aún sufriendo las vejaciones del corazón
que intenta el canto
y de la amistad que intenta reconciliar
con el camino.
INTERMEDIO
MILONGA
para ser cantada
ENTRE BORGES Y YO
a mi amigo Pedro
Yo
no me cuento mi vida
se la estoy contando al Otro,
en nombre mío la cuenta
aquel que porta mi nombre:
Cuando
alguien habla de mi
está pensando en el Otro,
sombra, socias y espectro
que me lleva y me transporta.
Tumba
mía, nombre mío,
pasajero sos de todo,
lego en tu letra y la mía,
la obra de mis congojas.
En
nombre mío me endeudo,
con el Otro y con su nombre,
y así inmortal no perezco
porque tributo a una sombra.
Sombra
soy, sombra me quiero,
milonga soy, soy copla,
y extranjero de mi mismo,
le cuento mi vida al Otro.
PROFANACIÓN
Que
profanado no sea mi cuerpo
con las memorias
del Clima. Lejos y en funeraria
de seca y negra
arcilla enterrad las memorias
que mancillan mi
carne con implacable ardor.
No hay piedad ni
acatamiento fértil de la ley
Bajo esta estéril
luz que ciega mis ojos
con arena y con humo.
Lejos me lleve la piedad
del agua a la iniciática
fiesta del candor y los salados mares
que llagan
con amor o con yodo
o y a desmemoria vuelva mi
osadía, ya vacío de mí,
a propicios parajes
y revelen otras historias para mí,
climas, sueños
en el vuelo inmortal donde reposo,
lejos de la
profanación y del escarnio,
en funeraria espera del amor.
PRELUDIO
ABADDON
a Ernesto Sábato
Toda
la noche he combatido con el ángel
hoy como ayer, en sueños
has venido hasta mi
y con enigmas fustigaste mi corazón.
¿Qué sol pondrá luz en mis días?
Con andrajos de sueños
no son ahora sino sombras de deseos
de lo no sucedido. Así habla
lo no sucedido. Por la boca del Ángel.