Año
1968, Mesa Redonda en Canal 13 (Corrientes), integrantes de dicha
mesa:
Felipe Lanari Zubiahur, Horacio Pozo, Oscar Portela, y el periodista
Bernardo Neustad.
En un determinado momento, Bernardo Neustad se dirige a Oscar
Portela:
"Dígame, Portela, ¿tiene tiempo para vivir...?"
Memorias
por Oscar Portela
A Mariela Mioni
"Abandóname
infancia, Oh descíframe tus enigmas!", grito del desesperado
que no tiene respuesta, alarido sin eco golpeando contra la nada
de la desmemoria y dispersión de los limites, que se hacen
sombra, junto al viandante de la poesía. No me abandones
infancia, que no tendría techo ni resguardo, aunque de
tus oscuras fauces, broten ángeles y demonios.
Cuando
el insomnio hiere los párpados, y la amannesis de la escritura
-borrar las huellas, borrar las huellas, no ser sino el Otro de
uno Mismo!-, pasar ligeramente, sin moradas, por la gran Estancia
del Mundo, antes de que caiga la noche, yerra la cuestión
del doble olvido y este vuelve una y otra vez en forma de madre,
padre, hermanos, tíos que son padres y las imágenes
siguen cavando huellas en los ojos ya casi secos de tanta lágrima
derramada en el camino: sobre esto y no otra cosa, he escrito
durante décadas; la imposibilidad del duelo, de cerrar
las heridas, y de los radiosos daimones de la suerte vuelvan a
sus guaridas, esto y sólo esto y no otra cosa. Y luego
el desamparo convertido en fiesta del asfalto, la dorada adolescencia,
el mito de esa aurora primordial que me alejaba sin saberlo, de
las grandes y dulces aguas de las inmensas lagunas de mi pueblo,
Loreto -más olvidado de si mismo, que esta sombra que aquí
firma-, de las fosforescentes márgenes de los esteros bárbaros,
de los corredores de la casa que Don Ignacio Portela y Delgado
construyó allí nomás (como en la novela "Los
Tumultos" de Maria Granata) junto a los viejos ranchones
de mis bisabuelos o chosnos, y de mi madre Marina -que aun cuida
y cuidará de mi- o de mi silencioso y casi ausente padre,
Modesto Ignacio ( "Roquiño") Portela Molina,
("Roquiño", porque para sus tías galegas
se parecía a un San Roque pequeño), pero años
que traían consigo temblores y desconocidas cadencias,
nuevas imágenes, en esta ciudad que ahora, en esta navidad
del 2005, silenciosamente se derrumba, como se derrumbaron hace
siglos milenarios imperios.
Principado
sí, coronas -o coronas de espinas que no se sienten-, porque
el corazón estaba preocupado por laudar el rosa del lapacho
–¡tonteras!- y predicar en el desierto su bitácora
de agonías y danzas en torno de la muerte y el amor. Y
Eros, hermano de la muerte, o la muerte sosteniendo a Thanathos,
sobre su regazo, así lo veo ahora, ya ansioso por “lo
vivido y encontrado”. Y luego aquellos padres míos
en Buenos Aires, insustituibles, tan padres como mis padres que
todo me brindaron, Amalia Lucas y Sigfrido Radaelli, Ricardo Mosquera
Eastman (El Don Gualterio y Mendiburu y de las Casas de “A
la sombra del buho", de esa otra inmensa sombra iconográfica,
que me cubre desde hace muchas décadas, de ser todo misterio,
todo musa, ángel, duende, llamada Luisa Mercedes Levinson,
y mi Ana Emilia personal, y mi Graciela Maturo, maestra de ceremonias
de ingreso a la gran literatura, y la casta de filósofos
amigos con Mario Casalla a la cabeza –aunque esto viniese
después-, y el mundo de la traidora política –siempre
hay un demos sin cracia-, y sus constantes asechanzas y las amistades
particulares que se esombrecen durante el duro viaje, de un alma
que no encuentra posada ni cuerpo en esta tierra baldía
(ah Trackl, Artaud, Eliot) y mis iconos del cancionero popular
–nunca olvidarlos y la “Patética” de
Beetovhen, y sus sonatas, e Igmar, Visconti, Dreyer, Wyler, Tarkovki,
Wajda, Kawalerowicz, que siempre estarán en los tres éxtasis
del tiempo, en el pasado, hoy, y mañana, en clinica desierta
de la memoria.
Tantos,
tantos amigos perdidos a lo largo de los años y no dar
vuelta la mirada hacia atrás, pues el hada blanca de la
poesía, me dice, ahora, en que yo, Oscar Ignacio Portela
Bofill, soy tío abuelo y padrino de Julieta Portela Jantus
y de mis otras sobrinas nietas, Abril y Delfina, y hermano de
mis hermanos, Raul Antonio, y Humberto Guillermo con sus tres
hijos en volandas (pues el pájaro amarillo es mío)
–nadie lo olvide, estoy aún aquí, entre ustedes,
no sé por qué ni para qué, pues mañana
deberé escribir otro e-mail a mi hermano virtual José
Dasilva Navia, y nadie debe esperar en este mundo, menos la muerte,
que, como el nihilismo, proyectado sobre nosotros, confunda sombra
y cuerpo a escuadra en mediodía, para volvernos humo que
se disipa en el crepúsculo.
(A
Blanca Alida Portela de Mendez y Roberto Mendez) porque ellos
saben: su sobrino Oscar. Una clara mañana de diciembre
de un 2004 que se despide para no volver?...).-
OSCAR
PORTELA Y SUS ANCESTROS PATERNOS
En
1911, procedente de Entre Rios (Ourense), llegan a las zonas desde
la lejana Galicia, Ricardo Portela, Germán Portela, Ignacio
Portela y Secundino Portela, acompañados por tres hermanas,
que casaron en diversos lugares.
Según testimonio personal del catedrático en Historia
Don Federico Palma, -Miembro de la Academia Argentina de Historia-,
en textuales palabras afirma: en esa época los que viajábamos
más allá de Saladas, dormíamos bajo "las
carreteras de Don Germán Portela". La familia da un
poderoso empuje a la economía y a la vida social de éstas
comunidades. Desde Loreto, Don Ignacio Portela construye artesanalmente
una ruta sobre el estero que se llamará durante años
el "Ï Pucú": "agua larga" y lleva
los primeros motores y coches a Loreto e incita a contruir una
desmotadora de algodón, que dá trabajo a cientos
de pobladores de la villa.En Ituzaingó, hoy moderna y progresista
localidad, Don Ricardo Portela extiende su predominio económico
hacia Misioones , dentro del panorama de un país que evolucionaba
rapidamente .
ALGO MAS SOBRE OSCAR PORTELA
De
éste poeta que se formó en un pequeño pueblo
de Corrientes Argentina, ( Loreto) - no más de 2000 habitantes-,
afectado por una labil saludad, a dicho la gran novelista Luisa
Mercedes Levinson: : “ Oscar Portela Ha estado en toda la
oscuridad y en parte de la luz. A estado o tal vez yo me equivoco.
Este poéta a sido todo ésto”. Aunque su genealogía
se remite totalmente a la sangre hispana, (su familia pertenece
en parte a la más antigua tradición correntina,
los Arriola, los Molina, los Gomez de Barreda, los Ubeda entre
otros) a la tradición màs antigua de la provincia
de Corrientes, la impronta de su caracter le llega desde la lejana
Ourense. Su niñez tuvo un doble carácter, la formación
que le dieron los clàsicos a temprana edad, y su sentido
pànico de la naturaleza. Sus padres Modesto Ignacio Portela
y su madre Marina Concepción Bofill, le dieron otros dos
hermanos, el mayor Raùl Antonio, y el menor Humberto Guillermo.
De carácter independiente desde niño, Oscar Portela
trazò sin maestros su camino dentro de los limites de la
creación artistica, y de las actividades polìticas
o periodisticas, lo que transformó su estilo en el de un
independiente total, en lo que respecta a tendencias estéticas
o filosóficas. Durante el año que se inicia publicara
su libro de poemàs “Claroscuro”, mientras continúa
trabajando arduamente en su autobiografía `poética
"descarnado" al mismo tiempo que, en una serie de ensayos
titulados “Nihilismo y polìtica”. ontinúa
viviendo en Corrientes Capital , desde donde colabora con los
medios masivos de comunicación y continúa en algunos
casos, con la tarea pedagógica de la enseñanza.
Jujuy
1224. III Piso- Departamento “B”- W. 3400. Corrientes,
Capital,
República Argentina. |